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Blog de Postgrados de Educación


21
Marzo
2017

Neurociencias y Educación: NUESTRO CEREBRO ES PLÁSTICO

Por Claudia Donoso y Sergio Mora

Neurociencias y Educación: NUESTRO CEREBRO ES PLÁSTICO

Sin duda, la principal característica del cerebro humano es su asombrosa capacidad de

cambiarse a sí mismo durante toda la vida. Esta habilidad, conocida como “plasticidad”,

significa que el cerebro es modelado por sus experiencias, por los estímulos sensoriales que

recibe, por los problemas que ha resuelto y por las emociones que ha experimentado. Según

Norman Doidge, “el cerebro puede cambiar su estructura y su función dependiendo de lo que

haga, dependiendo de cómo reaccionamos a lo que estamos sintiendo o percibiendo,

dependiendo de nuestros actos y dependiendo de lo que pensamos o imaginamos”.

Debido a que los cambios neuronales evocados por los estímulos pueden persistir por

mucho tiempo, virtualmente toda la vida del individuo, parece claro que la plasticidad neuronal

representa la base de las funciones cerebrales superiores, como el aprendizaje y la memoria.

En este sentido, Santiago Ramón y Cajal, el anatomista español ganador del premio Nobel en

1906, había postulado a fines del siglo XIX que el establecimiento de nuevas conexiones

sinápticas debería ser el sustrato neural del aprendizaje y la memoria. Por otra parte, la

plasticidad permite que la experiencia modele funcional y estructuralmente el sistema

nervioso, siendo fundamental en el desarrollo y maduración del cerebro. Después de un

primer periodo de desarrollo determinado genéticamente, los circuitos neuronales son

continuamente modificados y modelados por la experiencia: las conexiones sinápticas que

son escasamente utilizadas se vuelven cada vez más débiles y eventualmente desaparecen,

mientras que las sinapsis que se usan intensamente se vuelven cada vez más fuertes y

eventualmente aumentan en cantidad. Como consecuencia de la plasticidad, se producen

cambios en la eficiencia sináptica que pueden durar desde fracciones de segundo a minutos

hasta horas, días y meses.

La plasticidad neuronal ocurre, principalmente, en tres situaciones: primero, al

comienzo de la vida, cuando el cerebro inmaduro se organiza a sí mismo; segundo, en caso

de daño cerebral, para recuperar la función perdida o fortalecer la remanente; y, tercero, cada

vez que aprendemos algo nuevo. Aprender es, entonces, una operación plástica durante la

cual ocurren cambios en la eficacia de las sinapsis para procesar y transmitir la información.

Estos cambios van desde el aumento en la síntesis y liberación de algún neurotransmisor

hasta cambios estructurales, con crecimiento de nuevas terminaciones nerviosas y dendritas,

y estrechamiento de las conexiones sinápticas.

En conclusión, el aprendizaje es producto de cambios físicos que se producen en el

cerebro; pero, a su vez, cada nuevo aprendizaje provoca cambios en los circuitos cerebrales

que favorecen aprendizajes más complejos. De modo que, como dice J. Zull, la enseñanza

debería ser el arte de cambiar el cerebro o, al menos, proporcionar las condiciones para que

los cerebros de nuestros estudiantes cambien. En otras palabras, la enseñanza debería ser la

neurociencia aplicada en el aula.

Para lograr aplicar las neurociencias al aula es determinante que todo docente se

capacite en ellas, que conozca como recibe, analiza, procesa, integra y ejecuta los estímulos

el cerebro, de modo de manejar conocimientos básicos que le permitan generar adaptaciones

curriculares desde la óptica de las neurociencias aplicadas a la educación.

Por otro lado, las instituciones que forman educadores, deberían contemplarlas en su

malla de estudio, de esta manera los futuros pedagogos “formándose como especialistas

en el aprendizaje” comprenderían cómo funciona y aprende mejor el cerebro, enriqueciendo

los ambientes para potenciar los talentos de los estudiantes, respetando la diversidad de

estilos, ritmos, intereses y capacidades, acomodando así las prácticas pedagógicas y el

curriculum a cada niña y niño.

Según los aportes que han brindado las neurociencias, una estimulación de calidad

debería tener las siguientes características:

Sistemática,

Afectiva

Mediada

Oportuna

Versátil

Activa

Variada

Efectiva

Seductora

Entusiasta

Reglada

Ordenada

Si unimos la primera letra de cada palabra nos queda como acróstico

“SAMOVAVESERO”, ¡No lo olvides! Ahora te invito a reflexionar analizando cómo las

abordas en tu didáctica diaria en el aula:

Sistemática: ¿favoreces en tu práctica la adquisición de hábitos? ¿Tienes organizado el

tiempo explicitado en un horario donde se equilibren el tipo de experiencias de aprendizaje?

Activa: ¿generas experiencias de movimiento o pasas la mayor parte del tiempo con los niños

y niñas sentados?¿generas actividad neuronal gatillando conflictos cognitivos?

Mediada: ¿Dejas pensar a tus estudiantes o sólo los haces obedecer lo que tú pensaste?

¿Intervienes sólo cuando es necesario o les resuelves todo?

Oportuna: ¿Estás despierta/o y atenta/o para observar lo que necesita cada uno, logrando

flexibilizar lo planificado?

Variada: ¿Realizas experiencias de aprendizaje de diferente tipo (plástica, música, literatura,

corporal, teatro, ciencias, matemáticas, lenguaje etc.) o simplemente te inclinas por lo que a ti

más te gusta?

Afectiva: ¿te vinculas con el alma de tus estudiantes o sólo con su cognición?¿les explicitas

con gestos, palabras y miradas amables tu afecto?, ¿Eres cariñosa y dulce con ellos al

hablarles?

Versátil. Dentro de la plástica, música etc. ¿presentas opciones y técnicas diversas o

siempre utilizas la misma estrategia para que aprendan?

Efectiva. ¿Logras que tus estudiantes aprendan realmente para la vida o los llenas de

conocimientos sin sentido, pertinencia y trascendencia, pensando que el cerebro es un saco

por llenar?

Seductora: ¿Eres capaz de conquistar a tus niños y niñas y lograr que disfruten

aprendiendo?

Entusiasta: ¿logras generar motivación en tus estudiantes? ¿Te comprometes con ellos/as

involucrándote con pasión al educar?

Reglada: ¿explicitas los límites con ternura y firmeza? ¿favoreces la aceptación crítica de las

normas acordadas por el grupo curso?

Ordenada: ¿en una experiencia de aprendizaje respetas las etapas de inicio, desarrollo y

cierre? ¿El ambiente y los recursos materiales se encuentran bien organizados?

Como ves, son muchos los factores que debes considerar para una “neuroeducación de

calidad”.


Publicado el: Martes, 21 Marzo 2017

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